Un lugar para Él descansar - Parte 2


Por Francis Frangipane

Envueltos e impregnados con Dios
La palabra Hebrea para reposo era “nuach”. Unas de las muchas definiciones eran: “descansar, permanecer, estar callado”. También indicaban “una envoltura y por lo tanto impregnación”, como cuando el espíritu de Elías “descansaba” en Eliseo, o cuando la sabiduría “descansa en el corazón de aquel que tiene entendimiento.” Dios no está buscando un lugar donde El simplemente pueda terminar Sus trabajos con los hombres. El busca una relación donde pueda “completamente envolver y así impregnar” cada dimensión de nuestras vidas; donde El pueda " habitar con nosotros, permanecer y estar tranquilo dentro de nosotros”.  


Cuando el reposo de Dios mora sobre nosotros, vivimos en unión con Jesús en la misma forma que El vivió en unión con el Padre (vea Juan 10:14-15). La vida de pensamiento de Cristo era “completamente envuelta y así misma impregnada” con la Presencia de Dios. El hizo solamente aquellas cosas que El vio y oyó a Su Padre hacer. El declaró, “el Padre, que mora en mí, el hace las obras.” (Juan 14:10). Ahí hay reposo porque es Cristo obrando a través de nosotros. ¡Es vanidad pensar que nosotros podemos hacer milagros, amar a nuestros enemigos, o hacer cualquiera de las obras de Dios sin tener a Jesucristo obrando a través nuestro!  

Por esto es que Jesús dijo: “Venid a Mí… y Yo os hare descansar” (Mateo 11:28). En un barco envuelto en una tormenta en el mar de Galilea, los discípulos de Cristo, aterrorizados, vinieron a Él. Sus gritos eran gritos de hombres a punto de morir. Jesús reprendió la tempestad e inmediatamente el viento y el mar se “calmaron perfectamente” – tan calmados como El mismo. (Mateo 8:26). ¿Qué programa, qué grado de profesionalismo en el ministerio puede compararse con la vida y el poder que recibimos a través de Él? 

Fíjese, nuestros esfuerzos, no importa lo mucho que le dediquemos, no pueden producir el descanso o la vida de Dios. Debemos de venir a Él. Muchos líderes han trabajado ellos mismos casi hasta agotarse buscando servir a Dios. Si ellos dedicaran la mitad del tiempo con El en oración y esperando ante El, podrían encontrar Su acompañamiento sobrenatural obrando poderosamente en sus esfuerzos. Podrían convertirse en pasajeros en el vehículo de Su voluntad, un vehículo en el cual El mismo es capitán y navegante.

Adaptado del libro del Pastor Francis, “La santidad, la verdad y la presencia de Dios"  disponible en www.arrowbookstore.com.

Traducción: Gabriela Rabellino

www.frangipanehispano.org








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